La calefacción por suelo radiante consistente en una tubería empotrada en la capa de mortero que discurre por toda la superficie del local a alefactar. Esta tubería conduce agua caliente (a baja temperatura respecto a otros sistemas de calefacción) producida generalmente por una caldera.
El agua cede el calor al suelo a través de la tubería y el suelo, a su vez, lo transmite al ambiente del edificio.
Podemos decir que hoy redescubrimos los beneficios del suelo radiante. Lejos de ser una novedad, se utilizaban sistemas similares aunque menos sofisticados en el siglo XII antes de Cristo. En España, en la Edad Media se utilizaba un sistema de suelo radiante rudimentario que consistía en hacer circular aire y gases calientes por unos conductos situados por debajo del pavimento. Estos gases emanaban de un hogar ubicado más abajo que el suelo. Generalmente, se utilizaba paja como combustible. El sistema dispensaba un bienestar tal que se decía de la gente que lo disfrutaba que "estaba en la gloria". Ahora podemos entender por qué este sistema se llamaba "las glorias".
La aparición de las tuberías de polietileno reticulado ha revolucionado el mundo del suelo radiante (como también el mundo de la calefacción en general y de la fontanería). Gracias a las tuberías plásticas, se ha reducido considerablemente el tiempo de montaje optimizado a la vez la calidad y el rendimiento de la instalación: hoy en día no es concebible una calefacción por suelo radiante sin las tuberías plásticas por sus grandes ventajas, tanto económicas como técnicas, respecto a las tuberías metálicas.